Por Juliana Florez

El 9 de agosto del 2019, será una fecha recordada en la historia del fútbol femenino colombiano. Fecha donde un grupo de 18 gladiadoras acompañadas de un cuerpo técnico sensacional que las forjó física y mentalmente para guerrear la presea dorada y al final conseguir tal anhelado objetivo, cumplieron con la meta, en medio de dificultades, en medio de dificultades, estas chicas se coronaron campeonas de los Juegos Panamericanos 2019.

Lucharon durante semanas por ganarse el respeto que merecen, respeto que consiguieron mediante el buen fútbol y modelo de deportista ideal caracterizado por su ética y valores a la hora de ser un ejemplo para futuras generaciones. El esfuerzo vale por dos en un país machista, donde hasta hace poco tiempo no era bien visto el fútbol femenino. Sin embargo, estas señoritas no se rindieron, no desfallecieron ni se dejaron llevar por él qué dirán. 

Las damas cafeteras jugaron con convencimiento  y nivel para agradar al público e incomodar al rival.  stas bellas y talentosas jugadoras de fútbol rosa deben ser felices con lo que hacen. No viendo el fútbol como un trabajo, sino como una diversión profesional mediante el disfrute, y así celebrar y sonreír mientras que se producen conexiones entre el deporte, la amistad y la lucha por la igualdad de género.  Igualdad que carece en un país como el nuestro. El deporte sirve de lazo para lograr una nación igual y equitativa. 

“El fútbol debe entrenarse como profesional y jugarse como amateur”.

Muchachas, disfruten dentro del terreno de juego, ríanse, pasen un rato agradable, pero sobretodo, sean felices haciendo lo que más les gusta. Esa es la clave para lograr grandes cosas en la vida. Hacerlas con amor y que nos produzca felicidad.

”El deporte y la educación tienen el poder de transformar el mundo”

Para obtener una transformación y cambio de pensamiento en el mundo, hay que empezar por nuestra comunidad. Las pequeñas victorias puede que gusten y llamen la atención al espectador. 

Día a día debemos aportar un granito de arena si queremos vivir en una sociedad igual, donde sea bien visto ver niños jugando con muñecas, y niñas jugando fútbol. ¡Sin prejuicios, como debe ser todo en la vida! Gracias al fútbol, estamos cosechando pequeños pasos para residir en una comunidad concientizada.

La obtención de la Medalla de Oro de la Selección Colombia Femenina, en los Juegos Panamericanos (Lima 2019), es un paso importante para un país donde hinchas y dirigentes tienen en el olvido esta disciplina tan esencial e importante que se ha forjado y estructurado con jugadoras élite dispuestas a darlo todo por la tricolor. 

El fútbol femenino convoca hinchas a los estadios, genera sensaciones, emociones y motivaciones. Como colombiana e hincha del fútbol en general, deseo que este logro sea una puerta para quienes están cegados por absurdos estereotipos.

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